Sáb29Jul202316:58
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Autor: Victor Lowenstein
Género: Microrrelato

Confusión pasajera

Confusión pasajera       

   Presumirán no reparar en tu presencia cuando bajes al salón y allí, lo sabes niña, estarán todos. Llegarás cuando las copas de coñac estén servidas y un bálsamo a café flote en el aire, retiradas apenas las tazas de la mesa. Sólo se oirá el crepitar de los leños en la chimenea, y será un silencio cercano al sueño. Entonces la campanada que anuncia la medianoche hablará por sí sola ocultando tu voz y nadie escuchará tu grito. O fingirán no escucharlo y finalmente será el alivio de una confusión pasajera. Responderán a tu sonrisa benévola póstuma de toda palabra con falsas y encantadoras sonrisas y alguien, oportunísimo, pedirá el juego de naipes.                         

                                                                                                               Víctor Lowenstein.                              

                                                                                                        

Mié26Jul202317:10
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Autor: Gaizka Azkarate Saez
Género: Microrrelato

La Noche

La noche es amiga del pesimismo.
Y el día sinónimo de la felicidad.
La noche asusta porque es oscura
Y porque es el momento favorito de los fantasmas y de los vampiros.
Sin embargo la noche es algo más.
Es el momento en que las mentes descansan después de un duro día.
Es el momento en que los sueños se convierten en realidad.
Es el momento de los enamorados bajo la luz de la luna
Y es cuando los escritores románticos escriben sus más bellas poesías de amor.

Dom16Jul202303:40
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Autor: Cuauhtémoc Ponce
Género: Microrrelato

Te bebo

Te pienso; te pienso en cada canción que me recuerda a ti, en cada momento que pasamos juntos. Te pienso en el día, en la noche antes de ir a dormir, y lo peor de todo es que lo hago sin querer y sin poderlo evitar.

Y así pasan los segundos, minutos, horas, días, semanas, meses… Pidiéndole a Dios a que no se conviertan en años.

Te observo; y me doy cuenta que día con día algo cambia; algo me dice que algo llegó o algo se fue.

Te escucho; y percibo en tus palabras que no son las mismas de antes; porque los sonidos cambian, los tiempos pasan, las personas cambian su manera de pensar gracias a las circunstancias y hasta el mañana no volverá a ser el mismo.

Te analizo; y veo que no tengo mucho que analizar; porque cualquier comportamiento que tengas, está completamente justificado, porque cada cabeza es un mundo y un sentimiento también lo es… y todo el mundo tiene el derecho de cambiar.

Te bebo; me sirvo otro trago mientras prendo un cigarrillo y me imagino que estás dentro de la copa… Observo como el licor y el cigarrillo se van consumiendo poco a poco; así como el amor, así como la melodía que escucho en estos momentos; así como la vida misma. En fin… yo te bebo.

Cuauhtémoc Ponce.

Jue13Jul202317:52
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Autor: Gaizka Azkarate Saez
Género: Microrrelato

Caricias


Una pareja de árboles se acarician con sus ramas, lo mismo que tú y yo nos acariciamos con las manos.

Así que si para nosotros los solitarios es triste y duro el otoño-invierno, porque no tenemos con quien abrazarnos, imaginemos lo duro que es para los árboles el momento de la poda. Momento duro porque aún teniendo cerca a su compañer@, no le pueden acariciar.

Pero en la primavera, en la estación del amor, recuperan su ramaje y recuperan su esplendor. Pero los solitarios, solos seguimos.

Jue13Jul202314:12
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Autor: manuel jordan
Género: Microrrelato

Test de turing

Test de Turing

A Eva la he visto muchas veces en la red, nos reunimos cada fin de semana.  Eva tiene una abertura entre sus dientes frontales, su pelo es negro y largo y sus ojos de un verde eclipse. Algunas veces me asalta el hecho de su virtualidad y me pueblo de monosilabos. Eva se suicido hace más de diez años.

     A Jorge lo visito en la red. En el metaverso, el guión escrito por la IA es cruel: yo soy la suicida; él, el sobreviviente.

Jue13Jul202306:28
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Autor: María Elena Balbontín Urtubia
Género: Microrrelato

El Loco del Correo

- ¿Quién eres tú?

Era un cuerpo de texto bastante extraño para ser un mensaje desconocido, que rezaba algo como “te amaré para siempre con todas mis fuerzas arroba etcétera punto com”.

Mi costado perverso ordenó: que empiece el juego.

“Ni idea”. Respondí. Me olvidé del asunto, continué con mi jornada laboral y mi vida.

A la mañana siguiente, encontré un correo más extenso, donde el desconocido me declaraba una intensa atracción, describiendo algunas cosas sobre mí, para luego despedirse de forma apasionada y escalofriante.

“Ya sé quién eres”. Escribí y envié. De verdad no estaba muy segura, porque tenía tres posibilidades. Esta vez, el correo volvió en menos de diez minutos: “¿Quién crees que soy?”. Con toda la malignidad de mi espíritu perverso, tecleé un largo listado entre posibilidades reales e imaginarias: “fulano, zutano, merengano, Pedro, Juan o Diego… tal vez mi supuesto novio”. Esto último, lo agregué con toda la intención de hacerlo sentir menos que un mosquito.

Mis dientes de tiburón asomaron cuando, en menos de un minuto, llegó la airada respuesta: ¡¡¡CÓMO QUE TU SUPUESTO NOVIO!!!

“Pues sí”. Terminé y me fui a disfrutar de mi almuerzo.

Dos meses y cinco cervezas atrás, me había cruzado con el maravilloso modo en que una remera verde oliva se adhería a las marcas de una musculatura digna de un héroe griego. Lo secuestré y lo llevé a un bar, fingiendo un poco de decencia, para luego meterlo en mi dormitorio. Tres días después, salimos a comer algo para recuperar fuerzas. Embriagado por las feromonas, me propuso continuar con el pasatiempo del sexo, advirtiéndome, de forma terminante, que no esperara ni compromiso, ni ataduras. Acepté las condiciones sin chistar y seguimos con aquellas maratones como si nos pagaran para eso.

Los problemas empezaron cuando comprendió que yo cumplía con el ítem de la libertad al pie de la letra. Se dio cuenta que no le gustaba ni un poquito mi pertinaz falta de seriedad, resistencia total a la entrega de informes diarios, desapariciones y ausencia de llamadas. Arrepentido con los términos del acuerdo, a las dos semanas, no tuvo mejor idea que empezar con exigencias, celos y enojos. Sus caprichos y amenazas no conseguían el objetivo de limitar mis malos hábitos, al tiempo que mis carantoñas y meneos sí cumplían mis objetivos. Por tanto, la relación era totalmente desigual. Es por eso que, de pronto, desapareció sin dejar rastros. Para mí fue un alivio, entendía que, exceptuando a la atracción física y sexual, no teníamos ni un poquito de compatibilidad.

A la atardecer del día en que mande el correo de “pues si”, apareció por mi casa, para charlar. Serio el semblante, comenzó excusándose en nombre de su nueva compañera. Me explicó que, por culpa de mi mal corazón, se vio en la necesidad de buscar una amiga, quien, arrastrada por la curiosidad y los celos, me había mandado esos mensajes para molestarme.

- Ah, bien. No te preocupes. – el silencio que siguió a mí respuesta, avivaron, otra vez, mi lado psicópata.
- No te pongas así, tampoco – replicó, un poco asustado.
- ¿Así cómo?
- Así. No te molestes.
- No, para nada. Estoy feliz que hayas encontrado a una estúpida a tu medida.
- No digas eso. Ella es alguien confiable con quien puedo casarme y formar un hogar. No como tú, que no quieres a nadie.
- Y claro, pueden casarse y tener estupiditos…
- ¡Eres tan insoportable! – escupió, tras lo cual siguió un sermón sobre el orden social, moralidad y otras cosas más personales que se verían feas aquí.

Se marchó, enojadísimo. Más tarde, relatando el episodio, mi hermano, arrastrado por la irreductible hermandad de los ex conscriptos, lo defendió punto por punto, argumentando que era lo más decente que me había conocido, mientras yo era demasiado intolerante y poco comprensiva. 

Al loco aquel, me lo crucé un par de veces por la ciudad. Siempre se acercó y me saludó con amabilidad. Han debido pasar casi veinte años para reconocer la tristeza de sus ojos. Sin embargo, no puedo responsabilizarme de su nulo conocimiento en el lenguaje del Amor.

Mar11Jul202302:19
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Autor: Gaizka Azkarate Saez
Género: Microrrelato

AMOR BAJO LA LUNA



A pesar del pelo canoso, los achaques propios de la edad y el paso del tiempo, allí seguían juntos, viendo la luna brillar en aquella noche de verano.

Juntos los dos, unos enamorados bajo la luz de la luna, rememoraban sus años de juventud, de lozana alegria, en las fiestas veraniegas de los pueblos.

Juntos recordaban como bajo la luz de la luna se habían prometido eterno amor, un amor de mutuo respeto a pesar de lo que les deparase la vida.

Juntos agarrados de las manos, el con la barba plateada y ella con sus ondulaciones grises, se hallaban bajo la luz de la luna como dos eternos enamorados.

Sáb08Jul202322:06
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Autor: Gaizka Azkarate Saez
Género: Microrrelato

Lamentable noticia


Una noche maravillosa terminó en tragedia. Nadie podía entender como de un momento
de alegría se pasó a dolor y tristeza. Todo estaba tan normal, un grupo de 10 amigos
reunidos, riéndose, pasándolo bien, y de repente todo cambió.
Hasta ahora nadie entiende qué es lo que pasó. Por qué tanto griterío. A nadie le
deseamos todo esto que pasó. Escuchar esos gritos horrorosos llenos de pánico.
Agárrala!!
No la dejes caer!!
Que no caiga por favor!!
No la sueltes por favor!!
Y nada de nada se pudo hacer. Cayó la botella de vino tinto al suelo, y como no la
pudieron salvar, ésta se hizo trizas

Jue06Jul202323:39
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Autor: Cuauhtémoc Ponce
Género: Microrrelato

La llamada

Timbró el teléfono de casa; ella volteó a ver el reloj y al instante supo que era él. Claro, en el año 1992 aún no había identificadores de llamadas, ni mucho menos teléfonos móviles, pero era él, su esposo y estaba segura de eso, porque cada sábado, a las nueve de la noche, le llamaba para saber cómo estaba.

—Hola, esperaba tu llamada mi amor, ¿Cómo estás? — preguntó.

—Con ganas de regresar a casa, este país me está volviendo loco. Y ustedes, ¿cómo han estado?

—El niño cada vez más grande, ya la siguiente semana entra al kínder, nos haces mucha falta, a veces me arrepiento en dejarte partir— le dijo ella, mientras un hombre pasaba a su espalda, y le daba un beso silencioso en el cuello.

—Bueno, tú sabes que fue un sacrificio que se tuvo que hacer, pero ahora la hipoteca de la casa está prácticamente terminada. Cuando regrese, ya no tendremos que preocuparnos por eso. Y Terry, ¿dónde está?

—Nuestro hijo no tiene mucho que se fue a dormir, sabes que duerme pronto y tiene el mismo sueño de pesado como el tuyo… Te extraño mucho, ¿Cuándo regresas? — preguntó la voz femenina, mientras el hombre con el que estaba, continuaba tocando su cuerpo.

—Tres meses mi amor… sólo tres meses más y ya estaré en casa. No olvides que te amo y cuídate mucho, me voy porque las llamadas de larga distancia son un asalto a mano armada.

—Lo sé— dijo sonriendo, —y por favor, regresa ya, me haces mucha falta.

 —Pronto estaré contigo mi amor, muy pronto y por favor, cierra las persianas de la cocina, se ve todo desde aquí, del teléfono público que está en la esquina…

© Cuauhtémoc Ponce 

Mar04Jul202303:57
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Autor: María Elena Balbontín Urtubia
Género: Microrrelato

Qué viva la amistad

Ex Pareja, quien ha devenido en Amigo, aburrido del insoportable yugo de la convivencia y el compromiso, visita la casa de la Ex Mujer, ahora Amiga, por el bien de los niños.
- Hola, ¿cómo va todo? – Saluda, se tira en el sofá y anuncia con vos opaca: estoy muy cansado...
[Era de la Mujer: Ella abandona su labor, se aproxima, masajea sus hombros. “¿Quieres un cafecito?”]
Presente de la Amiga, se tira atrás en la silla, sin despegar los ojos de la pantalla.
- ¿Cansado de qué?
Ex, ahora Amigo:
- No sé... me deprimo un poco.
[Era de la Mujer: Prepara café, se sienta a su lado, lo abraza y lo mima]
Presente de la Amiga: se estira, medio bosteza, cruza los brazos y lo mira.
- Es una lástima. Tal vez debieras ir al médico.
Ex, ahora Amigo:
- No sé. Estoy complicado – mira al suelo con ojos de cordero degollado.
[Era de la Mujer: lo abraza, besa su mejilla. Todo va estar bien. Relájate y mañana vemos qué pasa.]
La Amiga, se acomoda y continúa su trabajo:
- Bueno. Los chicos todavía no llegan del colegio. En la cocina hay café, si quieres.
Ex, ahora Amigo:
- Bueno. Pero… ¿no me acompañas? – se percibe una leve alteración en el tono.
Actualidad Amiga:
- Ahora estoy ocupada. Sírvete tú.
Ex, ahora Amigo, saliendo de la depresión:
- Antes no eras así...
Actualidad Amiga:
- ¿Así como?
Ex:
- Tan descariñada.
Actualidad Amiga:
- Si quieres que te acompañe, prepara café para los dos.
Ex, olvidándose de la amistad:
- No tienes que decírmelo así.
Actualidad Amiga:
- Bueno está bien, dulcificaré el tono para tratarte con la delicadeza que se merece el señor don Delicado.
Ex:
- ¿Por qué eres tan pesada?
Actualidad Amiga, aprovechando que la pelota está en la entrada del arco.
- ¡Me has enseñado tuuuuu.... tú has sido mi maestro para hacer sufriiiiir! Si alguna vez fui mala lo aprendí de tiiiiii!
Ex, mitad ofendido, mitad riéndose:
- ¡Qué hija de p...!
Actualidad Amiga:
- ¡Muajajajaja!
Diez minutos después, Ex Pareja, ahora Amigo, regresa con el café, trajo bizcochitos.

De: Mamá Pisciana con muchos hijos.

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