Mar30May202323:23
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Autor: Gloria Ester Suarez
Género: Microrrelato

OLVIDAR

                                     OLVIDAR

Sin querer me atrapó la noche

Intentando olvidar

Las caricias que te he dado

La poesía que he creado.

Necesito olvidar cada lágrima

Cada abrazo, casa beso que te he dado

Cada caricia, no puedo más que llorar.

Sólo puedo recordar.

Creo que al fin hemos dejado de soñar

Creo que al fin llegado al final

Creo que al fin hemos logrado terminar.

Sólo nos queda recordar.

La noche ya llega a su fin

Y yo la usé para olvidar

Yo  ya no quiero recordar

Que alguna vez la supe amar.

Mar30May202319:42
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Autor: Gloria Ester Suarez
Género: Microrrelato

Mi Amiga Rosita

                                MI    AMIGA   ROSITA

Eran dos hermanos solterones ellos por su edad ( un hombre y una mujer) vivìan solos en una enorme casa antigua, no se trataban con nadie.

La gente del barrio murmuraba cosas acerca de ellos.

Los vecinos se sentaban en las puertas de sus casas  en repiseras y sillones escapando de los grandes calores el interior de la misma.

Ellos lo hacían pero en un corredor que había detrás de las altas rejas que la separaban de la calle.

Se tejían diversas versiones sobre ellos, pero la que más sonaba era que no hablaban con nadie del vecindario, a pesar de que hacía muchos años que vivían allí.

Mi hijo tenía entonces dos años y su curiosidad lo llevó a orillas de la reja , a tratar de halarles en su limitada lengua, pero no obtuvo respuesta, pero su constancia tuvo resultados después de varios días de acercarse a la reja, comenzamos a contestarle y ofrecerle masitas,  el les solía tirar algún juguete a través de la reja.

Es así como comenzaron a cambiar conmigo, de a poco le abrieron la reja y lo llevaron adentro.

Tenían un coche que solo sacaban para lavarlo y lustrarlo. Pronto comenzaron a sacar el coche para llevar al niño a dar una vuelta y así fue surgiendo una amistad.

Los invitamos a un cumpleaños y ellos aceptaron gustosos.

Cuando yo quedé embarazada Rosita ( así se llamada ella)comenzó a venir a mi casa y se quedaba haciéndome compañía, tomábamos mate, veíamos la novela, jugaba con el niño y así pasaban los días.

Cuando el niño iba a nacer el niño decidí que ella sería la madrina, muy grande fue su emoción, le traía ropita, estaba casi más emocionada que yo.

El día que el niño nació fueron ellos los que con su coche me llevaron al hospital, los que estuvieron ansiosos con las novedades y luego cuando el niño nació  venían a diario a visitarlo.

Es así que nació una amistad muy grande que perduró en el tiempo y les permitió a ellos socializarse y volverse a conectar con la gente de los alrededores.

Dom28May202319:59
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Autor: Mauro Cartasso
Género: Microrrelato

Y luego nada

Treinta y tres no solo marcaba los años del paso del mesías por la tierra, era un número que aparecía en las cosas más extrañas. Treinta y tres eran los mineros, treinta y tres los últimos ejemplares de lemmings que se extinguieron en masa, treinta y tres las naves que llegaron del espacio. Un número tan repetitivo en cosas cotidianas como en las mayores catástrofes de la humanidad. Treinta y tres fallecidos en el incendio de la torre Turquey en Seattle, treinta y tres personas atrapadas y asfixiadas en el metro de Buenos Aires, treinta y tres desaparecidos en el desmoronamiento de una montaña en el Congo Bólgota, treinta y tres pueblos arrasados bajo el barro en la peor inundación de los últimos treinta y tres años. Treinta y tres un número cabalístico, en la pandemia de principio de siglo tres años usando tapabocas y tres años más de vacunaciones, tres y tres treinta y tres. Tres y tres los números sucesorios del bipartidismo en el gobierno mundial. Las naves llegaron de a seis en dos grupos de tres, tres y tres, otra vez. El número de la edad de Cristo no era solo eso, encerraba todo lo bueno y lo malo del universo. Treinta y dos planetas habían conquistado antes de llegar, nos opusimos. Treinta y tres las ojivas nucleares que lanzamos. Treinta y tres días de lluvia radioactiva, treinta y tres días sin rendirnos, treinta y tres días sin escape. Y luego nada.

Dom28May202315:18
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Autor: Gloria Ester Suarez
Género: Microrrelato

Soledad

                                           LA SOLEDAD

Es  para mí loa mejor compañera, me acompañó en los largos años de encierro en aquél colegio rodeado de rejas.

En ésa tan triste espera, cuando anhelaba encontrarme con mi padre; en mis estudios; en mis deberes, en mis sueños; en mis secretos; en mis ilusiones.

Desde muy pequeña comenzé a defenderme sola, la soledad me acompañó  en mis deseos de aventura, en mis escapadas, en mis viajes, en mis proyectos.

La gente giraba a mí alrededor  y yo igual me sentía sola. No encontraba a nadie que compartiera mis ideas.

Hasta que él llegó  y por muy breve tiempo logré encontrarle  eco a mis palabras, adivinaba mis pensamientos, complacía mis más diminutos deseos, proyectábamos juntos hacia el futuro.

Todo pareció brillar, llenarse de colores y de vida.

Nos divertía hasta el aire que respirábamos. Los días se nos hacían cortos y las horas volaban, no nos alcanzaba el tiempo para compartir tantas cosas en coún.

Hasta que un día todo se derrumbó, él se fue, se escurrió como el agua entre los dedos.

Todo volvió a ser gris,  los catillos que proyectamos se cayeron, demolidos por el abandono, la vida comenzó a perder sentido.

Sólo quedó a mi lado mi fiel compañera: LA SOLEDAD.

Sáb27May202322:18
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Autor: Victor Lowenstein
Género: Microrrelato

Los signos inmortales

Los signos inmortales

   Hemos trazado las letras en el muro. Hemos esculpido símbolos. Arrancamos a la piedra los signos que algún día serán milenarios. Construimos las ciudades y mucho peor que eso, como las pesadillas sobrepujan la memoria de los sueños, instauramos los nombres de las ciudades que nos sobrevivirán.

   Hicimos obras inmortales destinadas a un tiempo para el cual seremos parte del olvido. Cuando el polvo de ese olvido nos cubra, y sobre ese polvo amanezcan nuestras fantásticas creaciones, ojos nuevos interrogarán los enigmas de nuestras antigua e innombrada secularidad.  

Sáb27May202315:07
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Autor: Albin Lainez
Género: Microrrelato

Saludo

Abrí los ojos. Un zorzal cantaba saludando el nuevo día, me alegró su gorjeo lleno de júbilo, y lo imité en silencio.

Luego desplegué mis alas para alzar vuelo librándome de sábanas e identidad

Sáb27May202314:56
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Autor: Numerosliterarios .
Género: Microrrelato

Sin aditivos

La nueva promoción de agentes había acabado su formación y como llevaba sucediendo desde hacía varios años, me tocó ser la tutora de uno de ellos.
Eran las siete y media de la mañana y me encontraba en la comisaría saboreando el primer café del día cuando el novato de turno apareció ante mi para presentarse.


— Buenos días señora, soy Rodrigo, su nuevo compañero de patrulla.
Levanté la cabeza de mi taza y me quedé analizándolo unos segundos. Era otro muchacho de unos veintitantos, fibroso, con bonitos ojos azules y el cabello peinado a conciencia hacia un lado.
— ¿CrossFit, calistenia o triatlón?
— Calistenia señora. —¡OMG! Su respuesta me revolcó el corazón, el arte de la calistenia era dominada por muy pocos.
— Hola Rodrigo, me llamo Gemma, por favor no me llames señora, voy a ser tu compañera y me hace sentir como si fuera tu madre.
— Lo siento señora, perdón Gemma no era mi intención, sólo pretendía ser respetuoso.
— Lo sé, lo sé, venís con la lección bien aprendida de la academia. Vamos, toca salir a la jungla, la práctica no tiene nada que ver con la teoría.

Lo estoy deseando señora, digo Gemma.


Le indiqué al novato que se sentará de copiloto pues nunca he dejado a nadie las riendas de mi vehículo y comenzamos la jornada que resultó ser de lo más aburrida.

Fueron pasando los días y Rodrigo y yo empezamos a tener conversaciones más distendidas en los largos ratos que pasábamos haciendo siempre el mismo recorrido, hablamos de la familia, música, cine, deporte, política...E iba descubriendo que el tipo, a pesar de su juventud, resultaba bastante interesante.

Una noche nos tocó hacer de escoltas de una chica y, como en las películas, estábamos vestidos de paisano metidos en un coche de incógnito, vigilando la entrada de la vivienda de la protegida. Nos surtimos con varios termos de café y varias bolsas de bollería para matar el tiempo.
Al ir a abrir una de las bolsas que yo había traído, Rodrigo se detuvo para leer los ingredientes y es que el muchacho llevaba una vida ultra sana y no consentía ingerir nada que entre sus ingredientes llevará una E, o sea aditivos. Bueno, le pedí disculpas, pues no sabía de su escrupulosa alimentación y acordamos que cada uno se comiera lo suyo.
Después de cinco cafés, yo siete bollos con aceite de palma, él seis palmeras con harina de espelta y cuatro horas de trabajo, el cansancio de ambos era evidente y a Rodrigo se le ocurrió darme una clase magistral de nutrición y vida sana. Comenzó explicándome la pirámide alimenticia y su aplicación al mundo fitness, los superalimentos, las grasas trans...Y mientras daba su charla me quedé un momento hipnotizada mirando cómo se movían sus pronunciados labios y se me pasó por la cabeza el mordérselos. Ésto provocó que me saliera una carcajada de vieja verde cachonda e hizo que Rodrigo detuviera su oratoria.
Uy, me había pillado, sentí vergüenza. Le pedí disculpas y me excusé alegando que tanto café no me sentía bien.
Rodrigo sonrió y sentí un tsunami de sangre recorrer mis venas.

— Uff ¡Qué calor hace!
— Pero si hace tres grados ahí fuera.
— Será la menopausia, no me hagas caso Rodrigo.


Y mientras decía esto, agité una mano y sin querer, la dejé caer sobre su pierna. Rodrigo me lanzó una mirada de sorpresa y al instante, retiré mi extremidad a la misma velocidad que si la hubiera puesto sobre un puercoespín. Volví a pedir disculpas intentando sostener su azulada vista pero mis ojos se resbalaron por su cuello hacia la camisa del uniforme que se ajustaba a la perfección sobre los marcados pectorales.


— ¿De verdad que no hace calor aquí?
— Bueno, igual está la calefacción muy alta.


Las siguientes dos horas pasaron en silencio. Rodrigo se entretenía escuchando el canal de radio de la policía y yo ahogaba mis frustraciones sexuales en café. No sé cómo pudo suceder, pero, a pesar de toda la cafeína que corría a sus anchas por mi cerebro, me quedé dormida.
Al cabo de no sé ni el tiempo, me desperté con toda la parte de la mejilla que había apoyado sobre la ventanilla empapada de baba y con esa sensación de haber dormido tan profundo, que no sabía dónde estaba. Parpadeé varias veces para situarme y bostecé con ganas a la vez que me giraba y estiraba los brazos. Entonces apareció en mi campo de visión Rodrigo. Upss Rodrigo. Se me cortó el bostezo de un hachazo y volvió la sonrisa nerviosa. Por favor, este niño va a pensar que soy idiota.


— ¿Te encuentras bien Gemma?
— Sí, sí Rodrigo, gracias por preocuparte, me ha vencido el cansancio, me estoy haciendo mayor, jaja, esto no me había pasado nunca.
— No te preocupes, no ha pasado nada ahí fuera.
— Menos mal que has estado atento. Me has salvado el cuello, podría haber ocurrido algo muy gordo.
— Estoy seguro que tú de mi edad lo hacías igual o mejor que yo.
-— ¿Eh? Sí Rodrigo, sí, de tu edad, así es.
-— ¿Has tenido alguna pesadilla?
-— ¿Pesadilla? ¿Por?
-— No parabas de decir, ¡házmelo sin aditivos!
Quería evaporarme como Houdini. ¡Ay Rodrigo!, cómo te explico que soñaba contigo...

Sáb27May202300:56
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Autor: Gloria Ester Suarez
Género: Microrrelato

EL ZORRO Y EL GRANJERO

                    EL  ZORRO Y EL  GRANJERO

Una mañana al regresar de su trabajo un granjero encontró un cachorro de zorro,

 lo llevó a su granja una vez allí lo ató con una cadena le trajo comida y le armó una cucha para que durmiera.

Todos los días iba a trabajar y al volver solía prepararle comida y acercarle, lo trataba con mucho cariño, como se fuera un perro.

Solía sentarse en un sillón en la puerta de su casa para descansar.

Era muy cuidadoso con sus animales tenía muchas gallinas, patos, gansos y pavos.

Pero un día comenzó a notar que le faltaban gallinas, hoy le faltaba una colorada, mañana una bataraza y otro día una copetona.

Comenzó a preocuparse y decidió investigar. Aquél día no fue a trabajar y se escondió detrás de un montón de paja muy cerca del gallinero.

En ése momento el zorrito tenía comida en su plato pero no comía se mantenía echado muy cerca de él, lo que llamó la atención del granjero quien continuó observando el panorama  muy atentamente.

De pronto, una gallina muy confiada por la tranquilidad del zorrito se acercó a comer en el plato y el zorrito de un zarpazo la atrapó.

El granjero furioso tomó un bidón con nafta que había en el lugar y lo roció prendiéndole fuego, el zorrito dolorido y  desesperado cortó la cadena y arrancó para el campo.

El granjero revoleaba su gorra y saltaba gritando: ¡Derecha, derecha, izquierda está el trigo!

Vie26May202321:39
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Autor: Gloria Ester Suarez
Género: Microrrelato

Carta a una muchacha solitaria


Querida Amiga:

Quiero en éstas líneas tratar de acompañar, aunque sea a la distancia tu soledad.

Sé que estás aislada( a tu alrededor gira una gran cantidad de gente) es tu alma la que está sola, no dejas que nadie llegue hasta ella, es como si tuvieras miedo a sufrir. El murmullo llega hasta tí y te molesta, quieres estar sola, pero a la vez te duele la soledad- ¡Quisieras hacer tantas cosas!, pero te mueres en el intento, quisieras volar y no logras remontar tu vuelo. Hay ratos en los que te parece, que tu vida está cumplida, y otros en los que crees tener mucho para hacer. ¡Siempre estarás presente junto a mí !

Quisiera con mis pensamientos darte una palabra de aliento, pero, el viento es escaso, no llega hasta tí.

Muchas fueron las veces que intentamos salvarnos mutuamente.

Al llegar tú a mi casa, cubriste en parte, un enorme vacío ¡ Mi gratitud

hacia tí es inmensa !, no alcanzarían las horas para pagar mi deuda.

Sentí un enorme orgullo, y a la vez, una profunda tristeza cuando, me entregastes tu diploma de estudios ¡Tu Triunfo!, pero me mil veces hubiera preferido que allí estuvieran tus padres, que creo, lo merecían más que yo.

Te largaste a volar y sólo pudiste caminar por la vida a los tropezones, cada pìedra que encontrabas era para vos más difícil de sortear, pero te gustaba usar la lógica y tener tus propias experiencias.

Pero yo ya las había tenido primero y sabía que eran duras, quería evitártelas , fue en vano y tuviste que sufrir las consecuencias.

Hoy ante este nuevo pedido de Socorro te digo:

_¡Siempre tendrás un lugar en mi casa y en mi corazón !

Pero, ¡No te precipites! ¡No huyas como siempre!¡Ya has perdido bastante! ¡Piénsalo bien!¡Tómate tu tiempo! ¡Decídete a luchar por tu Futuro y el de ésos tesoros que te dió la vida!

Y si aún así, quieres venir: ¡Acá estaré yo esperándote!

Vie26May202314:05
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Autor: Gloria Ester Suarez
Género: Microrrelato

CONVIVIR

     

 

                         CONVIVIR

Bien dice la canción: ¡ Lo más difícil de la vida  es convivir ¡

Es muy difícil unir dos soledades y lograr que se conviertan en una pareja .

Es como una planta que hay que regarla todos los días.

Nosotros comenzamos uniendo nuestras pertenencias y así pasamos revista a lo que teníamos ( no mucho) un departamento al que debíamos poner al día el alquiler y la luz, dos camas de 1 plaza ( que convertimos en 2 plazas) un calentador a kerosene, dos vasos , dos platos, dos cubiertos y algunas ollas.

Yo trabajaba en dos lados  y él tenía un trabajo bastante rentable.

Pero aún así … decidimos hacer un trato, basado en nuestras experiencias anteriores, tendríamos un contrato verbal por tres meses, compartiríamos los  quehaceres y los  gastos y si la cosa no funcionaba ambos seríamos nuevamente libres.

Era muy lindo volver a casa y tener alguien a quien cocinarle, con quien comentar las cosas del día, a quien saludar al entrar y salir.

Creo que los dos necesitábamos esto  y sin darnos cuenta nos preparábamos para convivir largo tiempo.-  

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